La Productora es un colectivo editorial independiente conformado por seis historietistas: Ángel Mosquito, Carlos Aón, Cristian Mallea, Gervasio, Jok y Luis Guaragna.
¿Nacidos para no ser editados?
Cuando a mediados de los infames años noventa, mientras la ola neoliberal globalizada inundaba las cabezas (y los bolsillos) de nuestros dirigentes y la Argentina regalaba sus recursos por doquier y aniquilaba su industria (también la industria editorial por supuesto), los que se habían dejado picar por el bichito de la autogestión comenzaron a editarse a sí mismos sin esperar más paga que la futura sonrisa de un soñado lector. Entre esos estábamos los historietistas. Formados en talleres de maestros como alumnos o aprendices (Breccia, Lalia, Oswal, Alcatena, etc) y soñando con un futuro profesional que se deshacía ante nuestras narices, los guionistas y dibujantes comenzamos a recorrer el espinel de los encuentros, más listos éstos para acoger a los fans que para ayudarnos con nuestro loco afán autoeditor. Así fue como nos conocimos la mayoría de los incipientes historietistas de aquel tiempo: en el primer “Fantabaires” en un club italiano de Congreso, en el “Historietazo” y en otras muestras y convenciones. En la primavera del ’97, a instancias de la segunda edición de Fantabaires, se nos convocó a los “fanzineros” para trabajar en la organización de dicho evento como changarines, cuidadores de puerta, buchones, etc,. Como se imaginarán, oficios todos no muy deseados por cualquier aspirante a historietista. Aquel hecho no hizo otra cosa más que unirnos. ¿Habrá que agradecerles? Lo cierto es que de aquella convención surgió el contacto cercano entre los porteños y bonaerenses con colegas cordobeses, rosarinos, nicoleños y tucumanos. Todos a la vez comenzamos a imaginar que de una organización fuerte, federal y unida podría surgir algún tipo de futuro para los chicos pobres de la historieta. Ahí se gestó el A.H.I., la Asociación de Historietistas Independientes. Sobre todo se fundó, aquella tarde en que el nicoleño Federico Baert (Aquelarre), Clarita Lagos (Océano y Charquito), los cordobeses Iván Lomsacov, Fernando Amor, Abel Sámez y Sergito Más (Áspid), el rosarino Walter Koza (Dopple Charasca) y los porteños Salvador Sanz (Catzole), Ángel Mosquito (Morón Suburbio) y Cristian Mallea (Pluma Negra) nos juntamos espontáneamente sobre el techo de la cúpula de las Galerías Pacífico, el mismo techo que guarda celoso los murales de Spilimbergo, Berni, Castagnino y otros monstruos. Esta foto que sigue quizá sirva de documento, miren...

Primera reunión de lo que luego sería el AHI nacional:
Lomsacov, Mallea, Amor, Mosquito, Koza, Sámez y Más.
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Organizando la tribu
Las primeras reuniones formales del A.H.I. sucedieron en el verano de 1998 en la sede de la CTA (Central de los Trabajadores de la Argentina, frente gremial que por entonces se enfrentó a las viejas organizaciones sindicales corruptas). Allí se decidió el nombre (A.H.I., Asociación de Historietistas Independientes), un logo y los primeros lineamientos y compromisos que fueron base del futuro estatuto de la asociación. La noticia corrió como reguero de pólvora y numerosas publicaciones de todo el pais pronto se unieron a los fanzines fundadores. Luego surgió una tríada de líderes de la naciente asociación: Ángel Mosquito, Salvador Sanz y Cristian Mallea hasta que con el consenso de todos hubiese un estatuto a nivel nacional. Muy pronto todo el mundo estaría hablando de este ejército de historietistas muy jóvenes que daban el ejemplo a sus mayores: se estaban uniendo. Lo primero fue hacer un encuentro que verdaderamente nos represente, dejando afuera la parafernalia yanqui y japonesa y el fancluberío que no nos interesaba. En agosto de 1998 realizamos “Historieta Bajo Tierra”, convención que reunió por primera vez a todos los actores de la llamada “primavera de los fanzines de los ‘90” y también a muchos profesionales y maestros que adhirieron enseguida a la propuesta del AHI: Francisco Solano López, Horacio Lalia, Quique Alcatena, más algunos que lamentablemente ya se nos fueron: Juan Zanotto, Ricardo Barreiro y nuestro amado Eugenio Zoppi. Luego nos lanzamos a la ruta hacia otros encuentros y a difundir la buena nueva. Para 1999 ya habían sedes del AHI en La Plata, Rosario, Mar del Plata, San Juan, Córdoba, San Nicolás, Entre Ríos, Salta, Tucumán y hasta en Montevideo , donde también prendió la idea. Recordamos especialmente una especie de congreso nacional en la plaza del Che en Rosario, donde se refrendaron las autoridades elegidas en Buenos Aires (Mallea, presidente y Mosquito, vice) y que fue el cénit de aquel sentimiento independiente y federal.
En agosto del ’99 se realizó la segunda y última edición de “Historieta Bajo Tierra” con gran afluencia de público y difusión. En aquel segundo encuentro aparecieron figuras importantes de la historieta argentina como Oswal, Ray Collins, Lucho Olivera, Meriggi y Capristo apoyando la empresa del AHI. Algunos de ellos participaron de "El Globo de Pensamiento", un foro organizado por los que ya éramos La Productora (la editorial se presentó en el evento) y a través del cual intentábamos enterarnos con la ayuda de dibujantes, guionistas, editores, periodistas, semiólogos, profesores de la carrera de edición de la UBA, etc., cómo había que hacer para seguir siendo un historietista autoeditor y no morir en el intento. Luego, quizá fruto de una costumbre de la que adolece el país, comenzó la disidencia entre los porteños, algunos le dieron la espalda al interior, las sedes se desconectaron, muchos fanzines desaparecieron y así el sueño del AHI se acabó.
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Lanzamiento al espacio autoeditorial
Tras el desbande de la asociación, los líderes de la misma se refugiaron en otro sueño en común: un sello editorial múltiple que reuniera a los miembros que además de tener conciencia federal (La Productora nunca se desvinculó de los amigos del interior) deseaban evolucionar y profesionalizarse como historietistas y editores. Cansados y desilusionados por el fracaso de la asociación, el desafío era agruparse para crecer autoeditando y ser cada día mejores profesionales. Así fue que, tras largas horas de discusiones, reuniones en lo de Turi (Villa Urquiza), en lo de Agrimbau (Flores), en lo de Aón (Ramos Mejía), en lo de Mosquito (Morón); escrituras interminables de definiciones editoriales y políticas y listas con miles de nombres posibles, el embrión de La Productora debió mantenerse a cuidado durante un año completo. Al cabo de ese tiempo ya estuvimos listos para largar al mundo nuestros cuatro primeros bebés: Morón Suburbio, Road Cómic, Grájal y Villa Tesei. Por ese entonces el viejo milenio se nos había terminado. El año 2000 comenzaba con todo.
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El Proceso Creativo de La Productora
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La fiebre néstor se esparce por el mundo
Tras la emotiva presentación de las primeras ediciones en el viejo ICI (Instituto de Cooperación Iberoamericana) de la calle Florida (¡Gracias, Tono Martínez!, a propósito... ¿se acuerdan cuando el instituto era de cooperación iberoamericana y no de directa bajada cultural española?) los aprendices de N éstor nos abocamos a distribuir manualmente o de forma alternativa nuestras ediciones. Enseguida comprendimos que todo ese trabajo era demasiado para nosotros, así que probamos con la típica distribución comercial en kioscos de diarios y revistas. Nos nos fue mal. En abril de 2001 salió a la calle "Perfecto" de Jok y Ginevra y antes de terminar el año salió "Ecos y Tinieblas" de Jok y José Mazzone. Luego vino El destino invisible de Gervasio, obra que entre otros han elogiado capos como Alejandro Jodorowsky, Sergio Langer y el Gordo Mario.
Cuando a fines de 2001, el país pareció explotar en pedacitos y con él concluir los sueños de Néstor (nos entraron a robar al estudio y hasta se nos murió Luis Cuello, nuestro primer imprentero), no nos quedó otra que expiar los demonios mediante esa obra catártica que es Carne Argentina. Curiosamente nuestra publicación más localista ha tenido más éxito afuera que en el país (no, no es curioso). En mayo de 2002 la primera edición (española, por la madrileña Undercómic de Christian Osuna) fue presentada en el 23° Saló del Cómic de Barcelona. Luego, gracias a los oficios de nuestro hombre en Italia, Luis Guaragna, también se presentaron en exhibición páginas de Carne Argentina en el Happening Internazionale Underground de Milán y en un lujoso castello de Nápoles. Recién en 2003, recuperados de la debacle económica, pudimos realizar aquí nuestra propia edición. En enero pasado, publicada por nuestros amigos Sebastien Bonnefoy y François Daniel-Lamaziere de la casa parisina Editions Minuscule, la versión gala de Carne Argentina ha sido presentada en el 23º Festival de Angouleme de Francia en enero de 2007.
En 2002 salieron nuestras primeras revistas antológicas, más fruto de la experimentación que de la pericia editorial. Llamados Néstor Cómics 1 y 2, la primera, Decadencia, tuvo guiones de Jok y Cristian Mallea y dibujos de Gervasio, Mosquito, Jok y Aón. Puerto Kapruccia, la segunda reunió tres historias con guión de Agrimbau y dibujos de Jok, Mallea y Ginevra.
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Viajando con Néstor
Desde el principio estuvieron los viajes porque a los hijosnéstor siempre nos atrajo el nomadismo. Desde aquel primer viaje a la ciudad de Azul con el AHI hasta estos que se nos vienen impulsándonos con todo hacia Bolivia, Francia o EEUU los viajes fueron parte fundamental de nuestra formación de historietistas independientes. Experiencia que completa la vocación de comunicarnos con nuestros lectores, buscándolos y haciéndolos permanentemente, los viajes a festivales, encuentros, foros y exposiciones de historieta nos han unido, hechos felices y, de seguro, mejores historietistas. Porque la riqueza que se reúne conociendo otros lugares y colegas, otros modos de pensar y hacer historieta es cosa de esta generación, men. Somos tanto del tablero como del camino, así que brevemente, en fotos que atraparon un instante de algunos de esos, te mostramos las rutas y los rincones que hemos hecho hasta ahora. Porque el kilometraje es largo ya, pero no ha hecho más que comenzar.
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Is anybody out there?
Cuando a principios de 2005 comenzamos a difundir Frontera, el 1° Festival Internacional de la Historieta de Morón organizado junto al municipio, no pensábamos que había tanto compañero suelto y del mismo palo por toda Latinoamérica y el mundo.
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El mañana es un hueso duro e inasible
Mientras escribimos, dibujamos, diseñamos, publicamos, distribuimos, divulgamos y soñamos nuestro proyecto néstor esperamos que siempre vos estés ahí, ya sea criticándonos, felicitándonos, sugiriéndonos, consultándonos, disintiendo pero siempre comprediéndonos. Porque la historieta es ante todo un lenguaje para la comunicación en continua construcción y si no hay paisano que a la vuelta de nuestras publicaciones nos haya entendido, no hay historieta que valga. Así que... ¡Gracias, men!